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domingo, 1 de marzo de 2009

Un año

Buenas noches, mis queridos lectores.

Casi un mes llevo sin pasarme por mi interior y ya empezaba a hacérseme extraño... Uf, qué desapegado es el tiempo. Y no hay más razón en mi desaparición que la fría tecnología: una buena mañana me encontré con un teléfono móvil de esos de ahora, que te conectan con tu correo electrónico, con Internet, con tu coche, con tu jefe... Y, al final, todo te lleva a saturarte de tecnología y... dejé de reservarme mi rato por la noche para encender mi portátil.

Pero he regresado, al menos por ahora, porque mi "smart phone" no me sirve para contarles a ustedes lo que me apetece, lo que me inquieta, lo que circula por mi mente, lo que me llama la atención, lo que me enfada o me alegra.

Y, qué casualidad (o no), que precisamente hoy la reforma de mi interior cumple un año. ¡Un año! ¿cuántas iniciativas llegan tan lejos? Ni el gimnasio, ni las dietas, ni los buenos propósitos con los vecinos, ni los coleccionables, ni los ahorros... ¡Un año! Tendré que analizar este hecho, como si de un caso de estudio se tratara, a ver si puedo trasladar esta constancia a otras parcelas de mi vida...

En cualquier caso, me alegro de rendirle un pequeño homenaje a este interior, mío y de todos ustedes, si alguno hay aún por ahí. Esos lectores más o menos visibles que me gusta mantener desenfocados, sin mucha identidad porque creo que eso rompería la relación que me gusta mantener con ellos. Sí, definitivamente, el día que sea escritora y venda miles de ejemplares de mis novelas, creo que no iré a firmar a la Feria del Libro.

Me gusta más imaginar un lector sin rostro, sin voz, sin mirada. Un poco como esos personajes que llego a conocer bien al avanzar la lectura de la novela pero que... están en un plano difuso en mi mente. Será que soy poco visual. Será.

En estas semanas de atrás, he recibido en mi correo mensajes hermosos, inteligentes, brillantes y agudos que han despertado reflexiones de muy variado color. Y me he acordado de este rinconcito de mi interior, en el que tan a gusto me encuentro.

Espero conservar la misma determinación y constancia de estos últimos doce meses para disfrutar de la escritura y, quien sabe, quizá hacerles a ustedes disfrutar de la lectura.

Que tengan un maravilloso mes de marzo y una no menos feliz semana que comienza.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Balance

El 2008 se está marchando para siempre.

Así que debo darme prisa porque, de lo contrario, se llevará consigo todas las cosas buenas que me han ocurrido a lo largo de los últimos doce meses.

Por ejemplo, los amigos que he descubierto y los que he redescubierto. Hace unos días les hablaba a ustedes, mis queridos lectores (si alguno queda a estas alturas), sobre mis hallazgos en este ámbito. Yo misma me ví gratamente sorprendida por ello. Personas que estaban a mi lado cada día, los mismos días, con las mismas conversaciones y, de pronto, conectábamos. De una forma casi involuntaria, llegábamos a sintonizar, a comunicarnos de una forma totalmente nueva. Y resultaba tan fácil entenderse ahora! A todos ellos quiero hoy darles las gracias por dejarme descubrirles y exponerse a descubrirse ante mí.

Pero no sólo he descubierto a los demás. El hallazgo más arrollador ha sido, sin duda, encontrarme conmigo misma: dedicar tiempo a encontrarme con mi Yo más auténtico, a reflexionar sobre quién soy realmente, lo que quiero, a dónde me dirijo y cómo he previsto llegar hasta allí. Durante este año que termina he dedicado muchas horas a conocer y aplicar herramientas de autoconocimiento y de autoaprendizaje. Ha sido un ejercicio tan complejo que creo que me queda aún tarea para el año próximo. Empezar a conocerme de verdad me ha dado tanta energía, tanta fortaleza que empiezo a sentir que puedo llegar hasta donde me proponga. El año que comienza es una estupenda prueba a tanto poder recién descubierto. Les tendré al corriente.

Profesionalmente, sigo creciendo sin parar. Se abren nuevos espacios de desarrollo profesional en los que no había aún entrado y me apasiona lo que estoy descubriendo. Empiezo a vislumbrar cuáles son mis capacidades al respecto y siento que tengo mucho camino por delante. Es un desafío que va a exigir un trabajo constante y entregado. Me apunto al reto.

Mi papel de madre crece y crece. Es maravilloso volver a vivir el entusiasmo y la curiosidad del niño que vive tantas primeras veces al cabo del día. Sentirse parte de este proceso es como una dosis doble de vitaminas. Nunca antes había disfrutado tanto de ser madre y nunca antes lo había compaginado mejor con el resto de papeles que asumo feliz.

Día a día, siento que sigo madurando. Que voy entrando en esa plácida edad en la que desaparecen las inseguridades, las dudas, las miradas en busca de la aprobación del otro. Sentirme tan segura me ha hecho dar un paso más hacia mi plenitud como mujer. Es un descubrimiento divertido y sorprendente. Aunque hay momentos en los que echo de menos a alguien con quien compartir mi tiempo y mi espacio, lo cierto es que aprender a vivir de forma independiente me está aportando mucho sosiego y mucha seguridad, y me voy dando cuenta de que era necesario para afrontar la siguiente etapa de mi vida.

Y todo esto ha ocurrido en los últimos doce meses. Ya no soy la misma persona que hace un año. El cambio ha sido tan grande que espero tener tiempo para seguir asimilando todos estos procesos de mejora.
La felicidad ya no es un accidente en mi vida, se ha instalado en ella y yo he tenido mucho que ver en ello.

Este blog también es el resultado de todo este trabajo. Y por eso responde bastante aproximadamente a los distintos momentos por los que he pasado durante el 2008.

El interior, luminoso y reformado, ha encontrado su sitio en el espacio virtual y ha querido ser mi cobijo, y el de quien quisiera entrar en él, para volcar experiencias y reflexiones.

Gracias a todos los que me habéis regalado vuestro tiempo, vuestra confianza, vuestro compromiso, vuestra alegría, vuestro ánimo, vuestros consejos, vuestros conocimientos. Gracias por hacerme sentir parte de vosotros.

Espero poder devolver parte de ese regalo durante el año que ahora comienza.

Mis mejores y más sinceros deseos de felicidad para el 2009.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Un blog

Es curioso el fenómeno del blogger.

Hoy he tenido un domingo tranquilo y he aprovechado para investigar un poco en Internet acerca de las personas que hay detrás de un blog. He dado también con artículos sobre blogs, provenientes de todo tipo de fuentes, y estoy tratando de formarme una opinión al respecto.


Una opinión extendida es que el blogger es un exhibicionista nato. Incapaz de desnudarse en el mundo real, se esconde detrás de la pantalla para relatarle al mundo sus más íntimos pensamientos y acciones. Una matización curiosa de quienes piensan así: las mujeres somos más propensas a este striptease literario que los hombres.


Los hay que opinan que un blog es una oportunidad magnífica para que novelistas sin suerte, gente sensible y personas con ideas en la cabeza y cierta visión periodística de la realidad cotidiana puedan compartir sus creaciones gratuita y democráticamente. Esto lo decía Jorge Herralde en una entrevista esta mañana en Radio Nacional. Lo cierto es que, en mi investigación de campo me he topado con mucho blog de relatos, poesía, novela, artículos costumbristas y de opinión.


Entre el público menos familiarizado con los blogs existe una cierta simpatía por el tema. Esta conclusión es fruto de mi sondeo en el trabajo. Un blog es "un diario de viajes", "un album de fotos para compartir", "un... ¿qué?".


Y, por último, he observado entre la gente menos habituada a utilizar el ordenador después de la jornada laboral, un cierto escepticismo y distanciamiento hacia el fenómeno. Los bloggers son, en el mejor de los casos, unos excéntricos antisociales y un tanto ególatras.


Y ahora que estoy intentando comprender qué es un blog me encuentro que existen microblogs. En el mismo artículo en el que leo el término, califica el autor al mismo de nadería, de chorrada, simple y llanamente.


¿Para qué me lancé yo a escribir un blog? ¿Qué me aporta un blog, para dedicar unos minutos de cuando en cuando a lanzar al espacio mis reflexiones y vivencias? ¿Cómo están evolucionando mis sentimientos hacia el blog y mi querido, aunque reducido en número, público lector?

No soy de publicación abundante, ya lo ven. Acaso últimamente, animada por saberme leída por algún que otro blogger, he incrementado la frecuencia de mis publicaciones. No mucho, sin embargo.


Mi deseo inicial era el de escribir para ser leída. Pero, viendo que no tenía la menor respuesta, empecé a sentirme cómoda en mi espacio. Mi blog se había convertido en mi diario de antaño, aquel cuaderno en el que volcaba mis turbulentas emociones y experiencias de adolescente tardía. Me gustaba la sensación de soledad, a sabiendas de que, en cualquier momento, mi cuaderno podría ser abierto por cualquier desconocido.


Pero no caí en la cuenta de que el lector, cuando responde, ya no es un lector anónimo. Así, me ví en la obligación de seguir escribiendo porque mis escasos lectores, quien sabe, podrían repetir visita. Les debía un texto nuevo, algo mío que descubrir.


En contrapartida, y sabiendo que contribuía a eliminar el anonimato de mi audiencia, me acercaba a sus blogs. Y descubría maravillosos textos, llenos de sentimientos bellamente expresados, de ingeniosas historias divertidas y ácidas, de reflexiones generosas que nacían en la intimidad...


¿Qué voy a pensar ahora acerca del mundo del blogger? No lo sé. Aún es una idea en evolución. Pero empiezo a recuperar una afición que perdí hace años: la de ponerle palabras a mis pensamientos y la de dejarme fluir.


Y, además, como muchos de los bloggers ya han constatado, tiene unos efectos terapéuticos maravillosos.


Que ustedes tengan una muy buena semana en este final del verano.