Esta noche, mientras escuchaba el silencio que dejan los niños cuando pasan el fin de semana con su padre, me he puesto a pensar. Supongo que no tener a los niños en casa, me permite cosas así: pensar, tener tiempo para mí.Y he terminado recordando la historia de un padre y un hijo, una historia que me llegó un buen día al correo electrónico y que me sigue emocionando cada vez que la visito.
De esa historia se hizo un video y esta noche, rebuscando en YouTube, he encontrado una versión del mismo que incluye una entrevista previa a sus protagonistas.
En esta entrevista, he descubierto un matiz importante de la historia, que hasta hoy era para mí la historia de un hombre aferrado a sus valores. Un matiz que tiene que ver con la capacidad de empatizar con los demás, de sentirse cercano a las demás personas; algo muy relacionado con la humildad de saberse uno más y, no por ello, renunciar a hacer de la propia vida una contribución a los demás...
En fin, no quiero contarles esta noche nada. Sólo dejar en mi blog este video porque necesito que esté aquí, no olvidarlo, tenerlo muy presente. Y quizá, además, a alguno de mis queridos lectores le pueda dar algo.
http://www.youtube.com/watch?v=zbXwlgjZ1oY
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