Mostrando entradas con la etiqueta consumo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta consumo. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de enero de 2009

Noche de Reyes

Ya llegó la noche más mágica del año. Es la noche en la que desearía volver el tiempo atrás y ser otra vez una niña. Porque los días previos a éste son una oda al consumo, al tener, al acaparar, a El Corte Inglés, a la antítesis de la Navidad. Pero esta noche es otra cosa.

Y les pertenece sólo a ellos. Mi ilusión es, pero es otra. En los niños, puedo encontrar la inocencia y la autenticidad de quien cree en la bondad y en lo imposible. Sus caritas reflejan una emoción que va más allá del deseo de recibir un juguete. Se trata de algo más. Es creer en la magia, en que existen seres maravillosos que esa noche llegarán a su casa montados en sus camellos y les visitarán a ellos. A ellos. Y beberán la leche que con mimo han dejado preparada. Y mordisquearán las galletas. Y hasta los cereales de chocolate que este año les han dejado... porque les van a encantar, ya lo verás.

No dejarles un montón de regalos es un favor muy grande que les hacemos. Pero no sólo para prevenir todos los males de la abundancia, que también. Es que, simplemente, es teñir de valores materiales algo que va más allá. Y que, además, es radicalmente innecesario. La ilusión es la noche, es la espera, es quedarse dormido creyendo que esa noche los Reyes Magos con sus camellos estarán en su salón, es saberse buenos porque los malos, en el fondo, no pueden ser de verdad.

Feliz noche de Reyes y que os traigan a todos mucha ilusión, mucha inocencia, mucha bondad y un corazón un poco más niño.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Honrar la vida

Hay una canción que no me canso nunca de escuchar. Su autora es Eladia Blazquez y se titula "Honrar la vida". Me encantaría poder ofrecérsela aquí en mi blog, pero me temo que mis precarios conocimientos de edición de blogs no me lo permiten. Así pues, tengo que invitarles a ustedes a hacer el esfuerzo de buscarla en Internet. Pero merece la pena.

Y, a propósito de esta canción, que les recomiendo escuchen en silencio y con los ojos cerrados, dejando su mente fluir con la melodía y con los versos, verdades profundas y retadoras, me detengo a pensar en el sentido de mi vida.

Y el sentido de la vida, no se engañen, no es metafísica, no es filosofía, no es divagación, baña absolutamente toda su biografía. Sin duda ninguna.

Pero, lástima, vivimos en una sociedad que tiene una persistente manía: tratar de distraernos de pensar, y mucho menos nos dejará pensar acerca del sentido de nuestra vida.

¿Qué beneficio puede obtener mi sociedad de un planteamiento de estas dimensiones? "¡Déjese usted de pensar y pensar! ¡Compre! ¡Consuma! ¡Vote! ¡Use! Ese es el sentido de su vida, amigo: sea usted feliz".

La felicidad, por si alguien aún lo dudaba, es la del placer hedonista y material. La felicidad es el regocijo de poseer (el mejor coche, la mejor casa, el mejor vestuario, la última tecnología, el cuerpo perfecto, el cuerpo de otro/a...). Para lo cual, necesitamos dinero y pocos competidores. Necesitamos, en definitiva, trabajar y estar por delante de los demás.

Y en muy poquito rato, la felicidad se nos ha convertido en una adicción al TENER. Y las adicciones, ya lo sabemos, son en sí mismas una insatisfacción permanente. La felicidad inalcanzable. No se engañen: no son tan inmunes como se creen.

Entonces... ¿cuanto menos piense en QUIEN SOY y más piense en QUÉ TENGO... más dificil será llevar una vida feliz?

Y usted, amigo lector, ¿qué piensa?

Honrar la vida, Eladia Blázquez (http://es.youtube.com/watch?v=1qO5nBA-JHg)
¡No! ¡Permanecer y transcurrir no es perdurar, no es existir,ni honrar la vida! Hay tantas maneras de no ser, tanta conciencia sin saber, adormecida...
Merecer la vida no es callar y consentir, tantas injusticias repetidas...
Es una virtud, es dignidad y es la actitud de identidad más definida.
Eso de durar y transcurrir no nos da derecho a presumir.Porque no es lo mismo que vivir...

Honrar la vida.
¡No! ¡Permanecer y transcurrir no siempre quiere sugerir honrar la vida! Hay tanta pequeña vanidad en nuestra tonta humanidad enceguecida.
Merecer la vida es erguirse vertical, más allá del mal, de las caídas...
Es igual que darle a la verdad y a nuestra propia libertad la bienvenida...
Eso de durar y transcurrir no nos da derecho a presumir, porque no es lo mismo que vivir... Honrar la vida.